Hay personas que deciden poner lo mejor de sí mismas al servicio de otros. En Children International Colombia, más de 280 voluntarios facilitadores distribuidos en las áreas de servicio hacen exactamente eso: entregan su tiempo, su talento y su corazón para acompañar a niños, niñas y jóvenes en uno de los procesos más poderosos que existen: el de convertirse en la mejor versión de sí mismos.
Se trata de estar presentes mientras una actitud cambia, mientras un niño aprende a controlar sus emociones, mientras un joven descubre que es capaz. Los voluntarios facilitadores son testigos privilegiados de esa transformación silenciosa que ocurre sesión a sesión, semana a semana.

Jackeline Rodríguez, voluntaria facilitadora del Área de Servicio A, lo describe con claridad: «Ser voluntaria significa brindar mi tiempo, conocimientos y dedicación para apoyar el aprendizaje y desarrollo de niños, niñas y jóvenes. Es enseñar con amor, paciencia y compromiso, fortaleciendo valores, habilidades y sueños». Pero va más allá: «No solo enseño, también aprendo de cada vivencia compartida».
Esa doble transformación —la de quien recibe y la de quien da— es quizás el secreto más bien guardado del voluntariado. Mayerlin Quintanilla, voluntaria facilitadora del Área de Servicio C, lo siente como un llamado: «Nos motiva el deseo de servir y hacer el bien. Es la alegría de compartir, crecer y ser parte de una familia que camina unida».
El impacto que no se ve en los números
Desde la coordinación, Yinna Bermúdez, quien acompaña las Áreas de Servicio G y H, reconoce en los voluntarios un engranaje esencial: «Aportan tiempo, compromiso y habilidades de manera desinteresada. Fortalecen las iniciativas sociales, movilizan redes de apoyo y amplían el impacto de los proyectos, permitiendo consolidar procesos sostenibles en la comunidad».
Y en el campo, la evidencia es cotidiana. Jhonar Sánchez, Oficial de Campo del Área de Servicio F, observa de cerca lo que ocurre: «Los voluntarios no solo fortalecen los procesos formativos, sino que también brindan motivación y acompañamiento. Gracias a ellos, muchos participantes se sienten más valorados y desarrollan disciplina, confianza y compromiso con su crecimiento personal».

Para Eliana Tafur, Oficial de Crecimiento del Talento, lo que distingue a estos voluntarios es su esencia: «Reflejan un profundo sentido de pertenencia, amor por la comunidad y vocación de servicio. Son agentes de cambio comprometidos, con iniciativa y capacidad de generar acciones que impactan positivamente en las nuevas generaciones».
Una planta que crece poco a poco
La prueba más contundente de todo esto llega en la voz de Edwin Fernández Nieto, participante del programa, quien describe su propio proceso con una imagen que lo dice todo: «He aprendido a controlar mis emociones, mejorar mis hábitos y ser más fuerte, como una planta que crece poco a poco. También a actuar correctamente ante cualquier situación y a ser una mejor persona».
Eso es lo que hacen los voluntarios facilitadores de Children International Colombia: riegan semillas. No siempre ven el fruto de inmediato, pero cada sesión, cada conversación, cada momento de escucha genuina deja una marca.

Ruby Manga, Gerente de Contabilidad, tiene un mensaje para quienes todavía están pensando en dar ese paso: «Ser voluntario es una oportunidad para generar impacto positivo. No se necesita hacer algo perfecto desde el principio, lo importante es dar el primer paso y contribuir a marcar la diferencia».
En Children International Colombia creemos que el cambio social no ocurre en las grandes declaraciones, sino en los pequeños actos sostenidos en el tiempo. Los voluntarios lo saben. Lo viven. Y gracias a ellos, cientos de niños, niñas y jóvenes están construyendo, día a día, una versión más fuerte de sí mismos.


