La Unidad

 A tan solo pocos pasos de nosotros yace el cambio. Nuestro centro de operación pasó de ser medido en metros cuadrados a ser medido por las pulgadas de una pantalla de computador. Hace un par de semanas nombrábamos límites geográficos para referirnos a la división de nuestro trabajo, los cuales son inexistentes en estos momentos; ya es normal escuchar, “hey me quedan pocos datos móviles” o “la conexión de internet está lenta”. Esa agitada tarde del 16 de marzo de 2020 cuando salimos de nuestra oficina principal o de nuestros centros comunitarios no nos imaginábamos la magnitud de la ola del cambio que se venía forjando en nuestro horizonte.

Entra la luz del día por las ventanas y alumbra cada uno de nuestros hogares. El destello de claridad es un mensaje contundente: ¡No tengas miedo! El polvo de la duda y la incertidumbre aparece de repente en el ambiente; esto nos deja claro que hemos iniciado el proceso de adaptabilidad. El tiempo apremia. La asimilación es corta y las barreras aparecen en un abrir y cerrar de ojos. El “No puedo” está sonando sigilosamente en nuestras mentes. Repentinamente se nos vienen las imágenes de los niños corriendo por los centros comunitarios y de los papás y jóvenes expresando su gratitud por nuestro trabajo con un poderoso “gracias profe o gracias seño”. Estas memorias son una inyección de motivación y la vacuna perfecta en contra del “No puedo”.

Como grupo nos hemos unido para sacar nuestras actividades adelante. La especialización de estas quedó en el pasado. Ya no nos vemos como departamentos, sino como una unidad buscando lo mejor para nuestros beneficiarios y sus familias. La semilla de la ayuda y el apoyo germinó. El miedo ya no hace parte de nosotros porque hemos visto en estas semanas lo valioso que somos y el impacto que generamos. Ya esos pocos pasos que caminamos hacia nuestra “nueva oficina de trabajo” se han convertido en centenares de kilómetros que con nuestro trabajo a distancia estamos recorriendo. La creatividad nos ha catapultado a encontrar soluciones, las cuales están impregnadas con nuestra esencia. Se puede decir que en corto tiempo hemos vencido las “barreras del miedo”.


Edgardo Orozco
Coordinador Programa OE5

Yo también las celebro Mujeres

 ¿Crees que las oportunidades de una mujer son las mismas de un hombre en el mundo laboral? La respuesta, en muchos países, es un no rotundo. En otros, simplemente un no. Pero en Children International Colombia, no es así, aquí la mujer tiene un puesto preponderante en todas las labores de la organización. Mujeres que se han ganado a pulso todos los logros conseguidos, logros que durante estos 30 años que tengo en Children no puedo contar con los dedos de la mano, ya que durante estos años la transformación de éstas mujeres y de los beneficiarios con los que trabajamos es algo que supera las estadísticas más optimistas de cualquier país.

Las primeras mujeres que conocí en Children eran personas luchadoras que para muchas de las cuales era su primera experiencia laboral, pero a pesar de todo se empoderaron de su rol y empujaron este carro, hasta lograr lo que hoy somos. Cuando 1989 teníamos sólo 4,000 beneficiarios y un grupo de mujeres voluntarias que eran la roca sobre la que nos apoyábamos y con quienes logramos transformar muchas vidas.

Créanme, que trabajar con este grupo de mujeres ha sido una experiencia maravillosa, vivir el día a día con ellas, conocer sus dificultades, sus problemas, sus angustias y sin embargo, llegar con  mucho entusiasmo a conocer otras dificultades, las de nuestros beneficiarios, hacerlas suyas para mitigar un poco las necesidades de los niños y niñas que pertenecen a nuestros programas, además encontrar en cada una de nuestros centros comunitarios a un maravilloso grupo de voluntarias que dejan todo en su casa, maridos, hijos, comida por hacer algunas veces, para brindar un grano de esperanza en nuestras comunidades.

En este día, que para mí son todos los días, quiero felicitar con el corazón en la mano a todas mis compañeras y amigas que no sólo entregan su vida por sus “pelaos” como dicen ellas, sino que viven sus experiencias como si fueran las de sus propios hijos, mujeres valientes, honestas, prestas al servicio, y siempre con una sonrisa en sus labios. Un aplauso para ellas, para las que la jornada de trabajo no acaba nunca porque después de trabajar, siguen siendo hijas, madres, hermanas, esposas, amigas, siguen siendo mujeres.

Feliz Día de la Mujer.


Ricardo Manjarrés Ruiz
Gerente de Contabilidad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.